15 de noviembre de 2011

Las ranas también se enamoran, de Megan Maxwell

Anoche terminé de leer "Las ranas también se enamoran" de Megan Maxwell

Marta Rodríguez es una joven y divertida madre soltera que conduce una Honda CBF 600. Trabaja en el taller de moda flamenca de Lola Herrera, donde hace un poco de todo. Tan pronto soluciona temas de banco como diseña y cose el mejor vestido de flamenca. La vida de Marta, y su entorno, da un giro de 180 grados cuando el hijastro de su jefa, Philip Martínez, un empresario inglés, serio a la par que sexy, se cruza en su camino. ¿Qué será Philip, una rana o un sapo más en el gran charco de la vida?

Este romance ibérico, como lo describe su publicidad, alcanzó ayer su cuarta edición en menos de un mes. Yo lo compré en su segunda tirada. He de reconocer que no sabía mucho del argumento, pero el que fuera una autora española que me habían recomendado, las ventas que estaba teniendo, el título y la bonita portada me llamaron la atención y acabó en mi estantería.

He de decir que este es el primer libro que leo de Megan Maxwell y me ha gustado su forma de escribir, sencilla y amena. Me he leído el libro en apenas cuatro días, haciendo pactos con mi conciencia de que leía un capítulo del libro de Megan y otro de derecho inglés, uno y uno, uno y uno.

Los diálogos son muy naturales y frescos además de que, en cursiva, se incluyen expresiones y palabras oralizadas. Es el caso de "ozu", "jamía" (hija mía), "perdiíta", "uis nena", "miarma", "engominaos", etc. Me recuerda a la literatura inglesa, donde ya tienen completamente aceptado que los díalogos han de tener rasgos de oralidad y muchos personajes se caracterizan por sus dejes y usos dialectales o de estrato social. Además, varias expresiones y frases me han hecho reír por, permítaseme la expresión, lo burras que son. No en el mal sentido, sino todo lo contrario. De vez en cuando algún personaje soltaba por su boquita una frase que podría decirte un amigo hablando de un sujeto X o de una relación Y, pero nunca te la esperarías en un libro. Eso me gustó mucho.

Sobre los protagonistas, creo que se les puede definir con dos palabras: cabezotas y rencorosos (en el sentido de que si alguien les provoca celos, será su obsesión devolveros). Se pasan más de la mitad de la novela a lo "pícate Pedro, pícate Juan". Son polos opuestos, si, pero a ninguno de los dos le gusta dar su brazo a torcer y poner celoso al otro para ver si cede acaba por ser un auténtico hobbie.

De entre los personajes secundarios el que más me ha gustado ha sido Adrián, porque es gracioso y la mayoría de las "burradas" que antes comenté las decía él. Por otro lado, uno que me ponía realmente de mala leche era Vanesa, la hija de Marta. Me habría gustado meterle alguna que otra torta cuando se comportaba como una niñata que solo se preocupa por ella, el chico del que está enamorada y sus deseos de piercings y tatuajes. 


Pero con sus puntos buenos y sus puntos malos, todos son personajes realistas y creíbles.  La trama atrapa y en ningún momento se hace pesada, por lo que sin lugar a dudas lo recomiendo. Aunque eso sí, recordad que pertenece a la rama romántica de la editorial Versatil y es una novela para adultos. Yo personalmente, me quedé muertecica  (como dirían en la novela) cuando las escenas entre Phil y Marta comenzaron a subir de temperatura... ¡Ñam, ñam!

Título: Las ranas también se enamoran
Autora: Megan Maxwell
Editorial: Ediciones Versátil
Páginas: 384
Precio: 15,90 €