13 de marzo de 2010

Hace poco tuiteé que adoraba las alertas de Google y es totalmente cierto; de hecho, cada día esa adoración crece y crece. Gracias a este servicio de Google puedo saber cuándo alguien escribe en un blog "Como tú quieras llamarme" o "Alba Navalón". Seguramente, me llegarán dos correos diciéndome que yo misma he actualizado y que exactamente las palabras que puse para buscar aparecen en mi actualización, jeje. Con esta útil herramienta de Google estoy al tanto de si alguien comenta algo sobre mis libros y hoy me he llevado una grata sorpresa.

Besos de un angel


Mel, de "Besos de un ángel" se ha leido mis libros y por lo que parece, le han gustado mucho ^_^. Le doy mil gracias por la entrada que dedicó a mis libros. Gracias a gente como ella el primer libro ya ha superado las 1600 descargas :D

Y nada más por ahora, simplemente hacerme eco de la noticia que ayer acaparó todos los telediarios, portadas y emisiones. Se nos fue un gran escritor, al que amo por su estilo limpio, pausado y delicioso. Pronto lo tendré entre mis manos una vez más, leyendo sus más que bien hilados pensamientos.


11 de marzo de 2010

I (L) Wikipedia


En esta época digital en la que Wikipedia nos ha solucionado la vida a más de uno [I (L) WIKIPEDIA], he mirado hoy mi estantería y he estudiado mi presupuesto en libros para los próximos meses y algo trágico me ha venido a la cabeza.

Tengo diccionarios para todos los gustos y colores, para…
para los altos, para los bajos,
para los gordos, para los flacos,
para los de aquí, para los de allá…


Además, por supuesto, de una enciclopedia en muchos tomos que ocupa dos estantes enteros en el salón de mi casa. Y vienen dos tortuosos diccionarios más, uno científico y otro técnico que me hacen llorar cada vez que pienso en ellos. ¿Serán como el que ya tengo de jurídica que recoge las muy complicadas palabras de "duda", "dibujo", "día", "madre", etc, etc.? Ejem.


No me malinterpretéis. Los diccionarios me han ayudado mucho y especialmente el de español y el de sinónimos (que a falta de uno, tengo dos) son vitales para el escritor y, por qué no, para el buen hablante de esta nuestra lengua, pues "el español es un idioma loable lo hable quien lo hable" (Luis Piedraita (L)). Pero en este año tan digital en el que todo está al alcance de nuestra mano con un clic, el espacio que ocupan en mis estantes estos diccionarios y el tiempo que tardo en buscar entre sus páginas me parece un desperdicio (véase las dos horas que pasé buscando anteayer en el diccionario de árabe antes de pasarme a Google). Eso sí, el día que las máquinas se rebelen, volveremos a nuestros viejos compañeros y sólo nos cabe esperar que nos reciban con las páginas abiertas, que viendo como los estamos dejando en el olvido bien podrían cortarnos con sus hojas o chafarnos con su kilo y medio de peso como venganza.

9 de marzo de 2010

Me quiere, no me quiere

El mundo editorial es tan voraz como el ciberespacio: o consigues resaltar y hacerte un hueco o la muchedumbre te arrastra al olvido.

En estas semanas de parón que he tenido (¿sólo semanas?, creo que más que eso), la marabunda de actualizaciones en otros blogs me ha dejado la última de la fila por mala alumna, por poco aplicada, por gandula.

Y lo peor es que no sólo ha sido un parón bloguero sino también literario. No por falta de ideas, sino por falta de tiempo. ¿Quién quiere que sea verano ya? YOOOOO. Dulce y cálida época donde hay tiempo para disfrutar...

Mas rescatemos lo de voraz. Empecé diciendo que el mundo editorial es voraz. ¿Por qué? Pues porque me pierdo entre todo lo que hay que hacer para que después de sudar sangre y dedicarle horas y horas a un manuscrito, alguien con poder para hacer realidad mis sueños pose sus ojos al menos un segundo en lo que he escrito. Y todo empieza por escribir una carta de presentación. ¿Cómo se hace eso? Yo mis emails los comienzo por "Ey!"; no creo que el señor/a que vaya a leer en su trabajo mi carta de presentación se tome bien un saludo tan a lo "eyyy, vacaaa". Vaya. ¿Entonces? "Buenos días" mejor, ¿verdad? Más formal al menos. Y después viene la fase de diseccionarme a mi misma y a mi novela en menos de una página. Difícil tarea esa de resumir para aquellos que escribimos a lo grande (¿300 páginas en 300 palabras? Ah, no, que era en 150...). Pero es lo que hay que hacer para que después aquel que reciba mi novela (tocho de fotocopias para el cual tuve que talar un bosque entero) decida, no ya si le gusta o no, sino si leerla o usarla de pisapapeles. Me recuerda al juego de "me quiere, no me quiere". Por suerte, yo tengo la solución:


:D

Os dejo ya, que árabe me espera. ¡Sed felices y disfrutad de la vida que, como se suele decir, es aquello que nos ocurre mientras hacemos otros planes!

PD. Sí, sobreviví a la escritura de mi carta de presentación ^_^ y seguramente fue gracias a Papel en Blanco y sus entradas de blog sobre cómo publicar una novela. Si os interesa el tema, no dudéis en echarle un ojo.